Cuando Me Preguntes
Cuando me preguntas por qué cambié tanto contigo,
no sé ni por dónde comenzar.
Tal vez fue aquel día en que perdí mi empleo,
cuando te pedí que empezáramos de nuevo.
Te hablé de construir, de volver a comenzar,
y dijiste: “Es tu problema, no me quieras involucrar”.
Ahí aprendí que estaba solo,
aunque durmiera a tu lado.
Cuando llegaba orgulloso a contarte mis logros,
tú siempre encontrabas algo que minimizar.
“Cualquiera podría hacerlo”, decías sin pensarlo,
como si mis esfuerzos no valieran nada.
Y cuando un mal día me hacía regresar derrotado,
en lugar de abrazarme me culpabas del fracaso.
Nunca preguntaste qué me estaba pasando,
solo buscabas algo que estuviera fallando.
Y yo seguía intentando,
convencerme de que aún había algo.
Pero cada vez que te necesitaba,
eras tú quien más me lastimaba.
Cuando más quería tenerte entre mis brazos,
descubrí que alguien más ocupaba mi lugar.
Cuando estaba enfermo y esperaba tus cuidados,
preferías salir y dejarme olvidado.
Cuando no tenía dinero para tus caprichos,
te molestaba que no pudiera darte más.
Y cuando necesitaba escuchar que todo estaría bien,
solo encontré burlas en tu forma de hablar.
Intenté resolverlo conversando contigo,
pero parecía que hablaba con la pared.
Te expliqué mil veces cómo me sentía,
y aun sabiéndolo, decidiste no entender.
Yo buscaba una salida, tú buscabas comodidad,
yo quería salvarnos, tú evitabas escuchar
Y poco a poco entendí la verdad:
no se puede amar por los dos.
Ya no quedaban preguntas,
ya no quedaba nada que salvar.
A veces perder a alguien
es la única forma de
encontrarte una vez más.
Cuando más quería tenerte entre mis brazos,
descubrí que alguien más ocupaba mi lugar.
Cuando estaba enfermo y esperaba tus cuidados,
preferías salir y dejarme atrás.
Cuando no tenía dinero para tus caprichos,
te molestaba que no pudiera darte más.
Y cuando necesitaba escuchar que todo estaría bien,
solo encontré burlas en tu forma de hablar.
Un día entendí que esto ya estaba muerto,
que intentar salvarlo era perder el tiempo.
No fue de repente, fueron cientos de momentos,
Muchas razones para decirte que sí…
que sí, me voy,
que sí, se acabó,
que ya no voy a volver.
No voy a regresar.
No voy a suplicar.
No voy a mendigar
un poco de amor que nunca quisiste dar.
Hoy ya no quiero tenerte entre mis brazos,
ya no necesito que me quieras más.
Prefiero enfrentar solo todos mis fracasos
que volver contigo y volverme a quebrar.
Puedes quedarte con tus noches vacías,
con tus excusas y tu falsa comodidad.
Yo me quedo con mi vida,
con mis heridas
y con la libertad.
Cuando me preguntes por qué cambié tanto contigo…
ahora sí sé por dónde comenzar:
Porque aprendí que estar solo y en paz
es mil veces mejor
que estar contigo
y sentirme…
un pedazo de mierda.
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